sábado, 7 de mayo de 2016

Institucionalización (Producto 7)

El propósito bajo el cual se fundan las instituciones educativas era el de pasar de una economía agro-minera-exportadora a una economía de libre competencia, donde la industria y el comercio tuvieran mayores márgenes de desarrollo y competitividad, intentando vincular las necesidades económicas, sociales y educativas de las comunidades rurales con la ideología del estado forzando a generar una nueva ideología que contribuyese a integrar una nueva nación como también dar cuerpo a una concepción de identidad nacional, es decir, hacer posible una educación cuyas premisas fueran la emancipación, la liberación y la capacitación para el trabajo moderno. La configuración de la institución escolar que conocemos hoy en día ha tenido un proceso largo en el que ha sufrido innumerables transformaciones dentro de las cuales los presidentes han tenido un papel bastante importante, si recapitulamos  Para entender el proceso antes mencionado tenemos que hacer un breve recordatorio de las aportaciones u obstaculizaciones de cada presidente hacia la educación:
Iniciamos con la creación de la Secretaría de Educación Pública en 1921, donde la actuación de José Vasconcelos el cual fue su autor y primer secretario, instrumentó campañas de alfabetización y dio cuerpo a las tres grandes expresiones de la Escuela Rural: Casas del Pueblo, Misiones Culturales y Escuelas Normales Rurales, estas tenían un objetivo común: la liberación mental, económica y social de los millones de mexicanos que padecieron la opresión y la explotación durante el porfiriato. Posteriormente el gobierno obregonista, formula un proyecto de educación pública, nacional y popular y bajo la rectoría del Estado.
Durante el gobierno de Calles la prioridad era poner fin a la ignorancia, la escasez y la pobreza; en otras palabras, liberar al pueblo de la explotación y del sometimiento, mediante el trabajo, la educación, la razón y la ciencia. Al hablar del sexenio cardenista el estado estaba obligado no sólo a detener sus radicalizadas acciones en un claro empeño por emancipar a la gran población de las condiciones de explotación, atraso y miseria en que vivían; sino la de avanzar hacia una sociedad más independiente en lo económico, así como soberana en lo político. Al ascender a la presidencia Manuel Ávila Camacho consideró que la educación debía ser la base más sólida para asegurar y garantizar la unidad nacional, y esta sólo podía alcanzarse mediante la unidad en la educación, con esta idea dio comienzo la reorganización de la Secretaría de Educación dado el crecimiento de los servicios del sistema educativo y las necesidades técnicas. La justificación de este vuelco se sustentó en que los países de economía atrasada como el nuestro, reclamaban una formación técnica acelerada a fin de transformar la materia prima en productos elaborados para poder competir en los mercados de consumo. Con Miguel Alemán Valdés en la presidencia de la República, dio comienzo el Estado Civilista, destacando la creación de “Ciudad Universitaria, de Ciudad Politécnica de Santo Tomás, del Instituto Nacional Indigenista y del Instituto Nacional de la Juventud". López Mateos decreta la edición de libros de texto gratuito y obligatorio para cada uno de los seis grados de primaria, bajo la responsabilidad de la Comisión Nacional de Libros Gratuitos, respondiendo a apoyar a la gran población que por la escasez de sus recursos, no podía adquirir los textos que niños y profesores necesitaban para trabajar en el aula.
Al hablar del periodo presidencial de Días Ordaz resalta la decisión por parte del gobierno federal que por medio de la SEP establece un sistema con carácter nacional de educación técnica, cuya base de la pirámide serian las secundarias técnicas sustitutas de las escuelas pre-vocacionales, suprimidas por este régimen.

Durante el periodo de Luis Echeverría se crea un nuevo modelo educativo que atiende no sólo la cantidad, sino calidad para responder a los retos que el país debía enfrentar en el futuro, constituyendo premisas para construir un nuevo país y una nueva sociedad, considerando la superación de la crisis económica y la modernización del país entero y en su totalidad por medio de la educación. Los rezagos disminuyeron y la atención se elevó. En lo económico, con todo y que se mantuvo la planta productiva sin alteraciones graves, igual que el nivel de empleo, los salarios, así como el poder adquisitivo de la gran población; la economía nacional, mostraba serios problemas, al terminar el sexenio de López Portillo.

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